miércoles, 12 de diciembre de 2012

Ellas


Puede que el tener una relación seria y como dios manda me haya apartado de ciertos ambientes dignos de explicar, pero no ceso en darle vueltas a la cabeza en lo complicadas que llegan a ser las mujeres.

Vuestro territorio
Razones por las que ocupan el 95% de la cama al dormir. Quiero que empecéis a darme razones convincentes de que dormir al filo del precipicio es molón. Es cierto, cada noche temo por mi vida. Temo que me caiga y PAM, me dé un golpe con la esquina de la mesita de noche (Manera de morir #342 Muerte por mesita) ES QUE SE APODERAN DE TODA LA CAMA, USURPADORAS.

Al despertar
Mienten por la mañana al decir “Cariño, has roncado mucho y además has empezado a hablar en un idioma raro”. Sí, mis clases de élfico avanzado las hago por la noche. Hay que quererme así. NO RONCO. Simplemente respiro fuerte.

La dichosa cadenita
Soy un hombre muy comprometido con el medio ambiente. Si no tiro de la cadena después de mear es porque luego voy a mear otra vez y mejor tirar de la cadena una vez y no dos veces.

Esa boquita
Mientras se maquillan los ojos se les abre la boca. Y eso es así. ¿Por qué? Misterios sin resolver.

Témpanos de hielo
No les circula sangre por lo pies. Las mujeres no tienen sangre en los pies. DE NADA, COMUNIDAD CIENTÍFICA. Este descubrimiento lo he hecho al notar que sus pies están más fríos que la tapa del váter por la noche. Más fríos que dos Calipos de lima limón recién sacados del congelador en diciembre. No es normal esa escarcha que desprenden los pies. Y encima, ellas, lo saben y juegan con ello. Es que no hay nada más divertido que poner tus pies congelados en las piernas de tu chico. Ahí no hay sangre circulando, hombre.

Explícame quién es ése rubio al que acaban de matar
Sé que les encanta ver pelis enrolladas en una manta. Pues también sé que jamás llegarán a acabar de ver una, ya que en el minuto 17 ya están durmiendo. Total, que yo la tengo que ver y justo cuando faltan diez minutos para acabarla se despierta y tengo que explicarle todo el argumento.

Aplica…cio… qué?
Es cierto que no son muy fanáticas de la tecnología, y que eso de las aplicaciones para el teléfono no les va. Todo lo contrario que nosotros. No eres un hombre hecho y derecho si no tienes como mínimo 48 aplicaciones inútiles en tu teléfono. Y eso es así. Yo, por ejemplo, tengo aplicaciones para todo: para editar fotos, tonos, todos los programas de mensajería y redes sociales que existen, aplicaciones para salir a correr, para hacer flexiones, el kamasutra,  para practicar inglés, juegos, el estado del tráfico, el estado del transporte público, AutoCad, Adobe Reader, brújula, burbuja nivel, sonómetro, lector de códigos BIDI, noticias, mapas, mapas de constelaciones, creador de GIFs, el lector de cupones de la ONCE, una linterna, recetas de cocina y muchas más que no me vienen a la cabeza. En cambio, en el teléfono de una mujer podemos encontrar WhatsApp, Facebook y La Vanguardia PUNTO.

¿Quién decía que las mujeres son complicadas? Para nada.

Aún así, amigos míos, no hay cosa mejor que convivir con una mujer. 

1 comentario:

  1. Discrepo.
    Tengo yo alguna cosa escrita que demostraría lo contrario, jajajaja.

    Saludos.

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