Uno puede ir caliente
de varias maneras. De hecho hay diferentes grados de cachondismo. La escala en
el mercado abarca desde el grado 0, que son esos momentos en los que no te tirarías
absolutamente nada, y el grado 10 que significa que te follarías hasta a esa
tía que parece que mira raro, pero en realidad es bizca y tiene mugre entre las
uñas.
Digamos que por
defecto, al ser hombre, llevo incorporado el grado 8,5 en la escala de
cachondismo. Siempre. Y diréis “Este tío va muy caliente”. Pues sí. Pero yo, y
todos los hombres del mundo. Venga va, en serio, vosotras mujeres ¿os creéis
que un hombre no piensa en sexo? Evidentemente que todos pensamos en eso. Si no, de que iban a poner en los
informativos la gran noticia de que Victoria’s Secret ha sacado nueva
temporada, o que en la contraportada del As salga una tía en pelotas. Tengo una
teoría, y es que los hombres nos podemos dividir en dos grupos (me encanta
dividir en grupos a la gente): los que se tirarían a Sara Carbonero y los que no. Os voy a ser sinceros y confieso que yo
pertenezco al segundo grupo. Lo siento, pero ver como sus ojos se acercan cada
vez más a sus orejas no me pone nada.
No todo es culpa
nuestra. Que pensemos tanto en el sexo también es culpa de las mujeres. La historia
es la siguiente: tenía esa “amiga” que hacía muchísimo tiempo que no la veía y
de repente un día PURURUP!, un WhatsApp de ella diciéndome de quedar para tomar
unas cervezas. Perdona “amiga” pero al leer tu proposición lo que pienso es “me-la-fo”, pletórico de alegría le
comento a mi colega por otro WhatsApp “Tío,
tío, que Eustaquia quiere salami” “j
aja ja, eres un vividor follador, cabrón” a lo que Eustaquia me escribe
para ver dónde quedamos (se abre su ventana), y yo que quería contestar a mi
colega le escribo a Eustaquia “Sí, esta
noche me la fo como un campeón ahí PIMPAM all night long, ya verás, mañana tendré
agujetas hasta en la lengua”. No había excusa que decirle, así que al ver
mi garrafal error le puse acto seguido “¿Sí
o no?”. “jajaja” me contestó, que para quien no lo entienda, en idioma mujer
quiere decir “y una mierda, capullo”.
Este es un punto
negativo de ir en un 8,5 de la escala del cachondismo, que a veces te nubla el
juicio.
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