lunes, 2 de julio de 2012

De concierto

Desde el Primavera Sound no habíamos vuelto a un concierto... ni a volver a ver a gente tan rara. Fue este fin de semana cuando de repente me enteré que La Casa Azul tocaba... y ¡gratis! Así que cogí a Mónica (que sé perfectamente que le encanta) y fuimos de concierto.

La Casa Azul es un grupo indie-pop-eléctronico-alternativo-con-aires-setenteros-y-ochenteros, con una largo recorrido en el panorama musical español. Cuenta con algunas referencias en sus temas a personajes que han caído en el olvido y temas que aceptan muchas veces una doble lectura. Te aparecen con unos cascos y gafas propios de un fin de semana de diciembre en Baqueira Beret y con un video-jockey muy bueno que da el punto de originalidad al show.

Nuestro plan era light, ni siquiera me puse mi camisa de los conciertos. Íbamos a la expectativa, a verlas venir. Era como una prueba para pagar una entrada en condiciones en un futuro. Guille Milkyway no decepcionó y lo dio todo. Con letras como “Dime si la espuma del cortado te complace / Si pensaste alguna vez en olvidarme”, “No me vengas con minucias, no nos queda nada más / Así que sálvese quien puedo esto es el final” o “Deja que me crezca, me apasiona exagerar / Hoy preciso recrearme en mi pueril vulgaridad”, nos motivamos a no parar de saltar.

Y es por este motivo que nos gustan los grupos que la gente dice que son raros, por el ambiente que se forma en pista y poder ver a gente muy friki y extraña. Gente con la que me gustaría hacerme una foto en plan Mickey Mouse en Disneyland. Gente que baila como si no hubiera mañana y ríete tú de Beyoncé.

El sujeto era un tío de unos treinta y pocos, ataviado con un chándal verde con capucha. Era voluminoso y grandote (el tío, no el chándal. Punto importante). Supimos que nos lo pasaríamos en grande porque el tío antes de empezar el concierto se puso a hacer unos estiramientos, ¡se puso a calentar! Algo grande iba a pasar.

Deleitó  a toda la pista con sus coreografías perfectamente sincronizadas con el video-wall del escenario. Eran tan perfectas sus coreografías (y raras, porque esa es una de las cosas que uno no debería ver en la vida: un tío grandote ajustado en un chándal verde bailando mejor que Madonna) que nos pensábamos que era parte del espectáculo y lo habían puesto para hacer bulto.

Pues no. Simplemente era el fan número uno de La Casa Azul. Tanto fue su espectáculo (el del tío grandote) que no me creo que Guille Milkyway no se percatara del show paralelo que había en la pista entre los saltos de la gente. Cierro los ojos y aún puedo verlo dando vueltas. ¿Algún psicólogo en la sala?

En definitiva, La Casa Azul, Guille Milkyway y su público no nos decepcionó y cumplió con nuestras expectativas. Su próximo concierto en Barcelona es el 13 de julio en The Brandery y allí estaremos. Informaré puntualmente de gente rara y peculiar.

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