domingo, 29 de abril de 2012

Lesbianas y sexo en corrillo


Resulta que tener una amiga lesbiana me abre las puertas de un mercado en expansión. El mercado de “las-amigas-heteros-que-acompañan-a-sus-amigas-lesbianas-a-sus-bares”. Es un mercado muy poco explotado a lo largo de los años y os puedo asegurar que he descubierto una auténtica mina de oro en bares de ambiente. Cuando ella me decía “Oye vamos por una vez a mi ambiente y te presento a unas amigas” “Pero son de tu gremio, cabrona” “También hay del tuyo, capullo”, era bastante reacio a que me llevara a bares de ambiente, pero una vez allí me arrepentí de no haber ido antes.

A ver, una chica hetero se ve de aquí a Lima. Rasgo número uno que le hace hetero: NO llevará una camisa de cuadros. Rasgo número dos: te mirará.

Si encontramos estas dos peculiaridades, en 7 minutos y 46 segundos la tenemos. Digo 7:46 porque es el tiempo medio que utilizo. Cronometrado. Ella se sorprenderá tanto de que seas de su gremio que ya de entrada le caerás bien, después de esto viene todo rodado. 

Aquí viene el truco de la tarjetita, del tonteo de “¡Anda! ¿Eres arquitecto?” “NO, arquitecto técnico” “¡Claro! ARQUITECTO” (Un día os hablaré del 95% de la gente que me conoce que se cree que soy arquitecto y ya he dejado por imposible explicarle nada de la nueva denominación) y del “¿Qué bebes?” “No sé qué con limón” “Va, vamos a hacer unos chupitos” y PATAPAM.  

Salir con mi amiga está muy bien, tenemos un pacto tácito en cuanto a mujeres. Yo fijo objetivo, me dice si para ella o para mí y si alguno de los dos triunfa a lo grande, tiene a su entera disposición las llaves del coche. Sea el coche de quién sea.

Y es que os conoceré, y seguro que pensáis que vaya chollo al día siguiente cuando ella te explica sus escarceos sexuales con otra mujer.  NO. Le gustarán las tías como a mí, pero no deja de ser una tía y esos temas se los guarda la muy guarra.

Una vez nos fijamos en dos chicas que iban con un chico. Las tías estaban muy bien, Laura parecía hetero y Carlota del gremio de mi amiga. El chico, Roberto, era del gremio también.  Nos hicimos muy amigos suyos, estuvimos toda la noche con ellos y al final pasó lo que pasó. 

Utilicé mis armas con Laura, pero me quedé de piedra cuando me dijo que quería probar con mi amiga. A lo que Roberto me dijo que le daba mucho morbo hacérselo conmigo. Cosa que me halagó, pero le dije que me había caído muy bien y  se equivocaba de tío. A todo esto, Carlota estaba siendo acosada por mi amiga constantemente, mientras que Carlota estaba intentando insinuarse a Laura porque se había enterado esa misma noche que no le importaría montárselo con una tía. “¡Pues vámonos los cinco juntos!” Se oía de fondo.

¿Os parecían complicadas las películas de los domingos por la tarde de Antena 3? Pues toma pentágono amoroso. Bien, la semana que viene os contaré como se lo montan dos tíos con tres tías en una cama de 90 de ancho.

No, no os asustéis que no pasó nada. Quedó la cosa en una noche divertida y en una resaca descomunal al día siguiente. De hecho, seguimos viéndonos con los tres. Mi amiga consiguió hacerse a Carlota, a Laura se le pasaron las ganas de probar cosas nuevas (cosa que a mí me ha ido de perlas),  y Roberto nos deleita cada noche con historias de sus novios.

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