A veces envidio a los niños pequeños. No sé si es su inocencia, su “no
mentero de lo que pasa y nomimporta”, o su ilusión con todo. El tener sobrinas
pequeñas te hace dar cuenta de estas cosas.
Envidio a los niños por que se agachan al suelo a recoger con la misma
ilusión una moneda de veinte céntimos que una mierda de perro. Tienen ilusión
por todo. Tienen ilusión hasta por picar al botón del ascensor.
De hecho, mis sobrinas han formado una especie de jerarquía en su casa que
se basa en un orden establecido que no puede ser alterado por nada en el mundo.
¿Que el mundo se acaba? Da igual, el orden jerárquico debe prevalecer sobre
todas las cosas.
Este orden consiste en que si una de ellas enciende la tele, la otra tiene
el derecho a apretar el botón del ascensor para bajar a la calle. O si están
haciendo un puzle, y una de ellas se guarda una pieza desde el principio para
acabarlo, la otra tiene el derecho a escoger el siguiente juego. Y así
sucesivamente.
Resulta que el siguiente juego es el “Quién es quién”, es muy curioso
observar cómo juegan. La mayor ha aprendido rápido, y sabe qué preguntar para
bajar fichas. Pero la pequeña… desespera a la mayor. “¿Tiene gafas?” pregunta
la mayor “Si” responde la pequeña “Pues bajamos los que NO tienen gafas” dice
la mayor (ella alega que se dice esto a sí misma para no confundirse, igual que
una orden militar) “Venga, te toca, pregúntame” le dice la mayor a la pequeña,
“¿Tiene ojos?” y se queda tan ancha “¡Que todos tienen ojos! ¡¡Mamaaaa no sabe
jugar!!”
La madre, esa gran salvadora de los niños. La madre es la persona que mejor
nos conoce del mundo. Mi madre por
ejemplo, me conoce a la perfección. Tengo una teoría y es que en el momento que
la haces cabrear y te tira a distancia una zapatilla, (y la tía como si de un
misil teledirigido se tratara te da en toda la cara), se crea una especie de
vinculo indestructible. Este vínculo anula al hijo de algunas facultades. Como
por ejemplo el de encontrar las cosas. Cuántas veces has tenido esta
conversación a gritos de una punta de tu casa a la otra con tu madre:
“Mamaaa ¿¿y los calzoncillos verdes??”
“¿¿Los Tom Cruise??”
“No, los otros”
“¡Pues en su sitio! No van a estar en el cajón de los cubiertos”
“¡¡Que no!! ¡No están!”
“¿A que voy y los encuentro?”
A ver hijos del mundo, ante semejante desafío NO os atreváis a decir “¡Vale
ven!”. No se debe contestar eso. Se debe respirar profundo, cerrar los ojos,
abrirlos y seguro que los calzoncillos verdes aparecen. Pero como el ser humano
es muy inquieto y le gustan los retos, contesta “¡Vale ven!”.
Acto seguido, tu madre aparece en la habitación, que por cierto, para estar
mal de la rodilla aparece muy rápido, como intentando sorprenderte. No
establece contacto visual y va derecha al cajón de los calzoncillos, donde
mágicamente, como si fuera la maestra de David Copperfield, te saca los
calzoncillos. Y no contenta con su hazaña te suelta para rematar la típica
frase de madre:
“No pierdes la cabeza por que la tienes pegada los hombros”
De hecho, esta frase sólo la puedes decir si eres madre. Si no eres madre
no te sale. Es más, en el momento de parir, te la implantan en el cerebro.
Años de experiencia en esta situación me han hecho pensar y montar una
teoría conspiratoria de madres. Nos quieren hacer parecer despistados por
alguna razón en particular con su truco. Estoy seguro que tienen un truco.
Cuando esta situación se está materializando fíjate en el momento que ella
“encuentra” los calzoncillos. Estoy seguro que los llevaba escondidos en la
manga. Aún me atrevo a ir más allá, y estoy completamente seguro que las madres
tienen de todo en las mangas. iPods, Blackberrys, calzoncillos, calcetines,
bolis, papel de váter, entradas para el
concierto de Coldplay y un largo
etcétera.
Intento cerrar los ojos para no leer este relato tan perfecto de la vida cotidiana de una madre y una hij@s. Como pueden ser que TODAS las madres están hechas con el mismo patrón. No puedo creer que nadie se manifieste diciendo que sus sobrinas o que sus madres NO son así.
ResponderEliminarFelicidades, has hecho una radiografía perfecta de la típica familia española!!!
Me declaro fan de preguntar "¿Tiene ojos?” en el “Quién es quién”.
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