Lavar el coche es una de las actividades más extrañas del ser humano. Esto
es debido a que somos un poco guarros, lo hacemos poco, y cuando lo hacemos no
sabemos ni por dónde empezar y encima lo hacemos con una mano en el bolsillo.
El otro día me dispuse a dedicar una bonita tarde soleada a meterle un buen
repaso a mi coche. Tenía tanto barro en el capó que podría haber plantado un
huerto ecológico y forrarme con mis lechugas, patatas y tomates. Por no hablar
de la mierda que tenía dentro, que con la cual, podría haber montado un
mercadillo de cosas inútiles.
Cuando llegas al sitio de lavado dudas de qué hacer primero: “Mierda, que
era primero ¿la manguera o el aspirador?”. Claro, una inquietante mente pensó en
poner una cosa enfrente de la otra, por lo que te paras justo en medio, te
sientes como en Atrapa un millón y no
sabes en que casilla poner los 5000€. De hecho, si yo concursara en este
programa, fijo que lo pierdo todo en esta pregunta.
No sé lo que me hizo declinar por el aspirador y allí que me fui. Saqué
todas las alfombrillas… ¿arena de playa? Te lo juro. Estamos a finales de
febrero y tenía tanta arena de playa (aún) que podía haberme montado una isla
rollo Dubai enfrente de la Barceloneta. Mi sorpresa llegó al mirar debajo del
asiento de copiloto: una bandeja de camarero, más arena de playa, un cenicero
de cristal de ese gordo, una nariz de payaso, un guante de lana de CUATRO dedos
y un palillero (con palillos).
Por 5000€ Sullivan, ¡El juego consiste en asociar estos elementos! Ehm… Un
día fui a cenar a un chiringuito y nos atendió una camarera-payasa, pero como
por la noche refresca cogí sólo un guante y al otro le arranqué un dedo. Como
no fumo, me gustó el cenicero y me lo llevé de la mesa junto con la bandeja de
la camarera-payasa y un palillero para los pa’luego
que me habían quedado. Esta cena podría ser una continuación de la Cena de los Idiotas.
Medio revolver de plástico y dos cascos de obra fueron los últimos tesoros
encontrados.
Una vez aspirado y curioso interiormente pensé que era una buena idea ver
como estaba el maletero. Lo volví a cerrar de golpe. Pensé que el Toys R’Us tiene
menos cosas que mi maletero. Así que me dirigí ya de una vez para las
mangueras.
Las mangueras, esas grandes hijas de puta. Hagas lo que hagas (con mano en
el bolsillo o sin), al darle al botón de inicio el agua te viene a la cara y tú
que ibas muy chulo con tus gafas de sol en plan “Nenas, puedo ser portada del
Men’s Health con el titular Desarrolla
tus abdominales lavando el coche” acabas con la cara mojada como un
autentico subnormal.
Ahí estaba yo, dando vueltas al coche. Porque admitámoslo, uno puede llegar
a dar 7.584 vueltas echando agua en el mismo sitio. Eso sí, acercas el chorrete
a aquella cagada de paloma de hace siete meses. Que la mierda, después de siete
meses te aseguro que ha fosilizado y es parte de la carrocería del coche.
Total, todo esto ¿para qué? Pues para pasarte de una vez al HD. Dice la
leyenda que si lo llevas a un túnel de lavado ves la calle en 3D Full HD. Pero
como soy muy simple, me conformo con conducir en HD.
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