miércoles, 29 de febrero de 2012

Las mangueras, esas hijas de puta


Lavar el coche es una de las actividades más extrañas del ser humano. Esto es debido a que somos un poco guarros, lo hacemos poco, y cuando lo hacemos no sabemos ni por dónde empezar y encima lo hacemos con una mano en el bolsillo. 

El otro día me dispuse a dedicar una bonita tarde soleada a meterle un buen repaso a mi coche. Tenía tanto barro en el capó que podría haber plantado un huerto ecológico y forrarme con mis lechugas, patatas y tomates. Por no hablar de la mierda que tenía dentro, que con la cual, podría haber montado un mercadillo de cosas inútiles.

Cuando llegas al sitio de lavado dudas de qué hacer primero: “Mierda, que era primero ¿la manguera o el aspirador?”. Claro, una inquietante mente pensó en poner una cosa enfrente de la otra, por lo que te paras justo en medio, te sientes como en Atrapa un millón y no sabes en que casilla poner los 5000€. De hecho, si yo concursara en este programa, fijo que lo pierdo todo en esta pregunta.

No sé lo que me hizo declinar por el aspirador y allí que me fui. Saqué todas las alfombrillas… ¿arena de playa? Te lo juro. Estamos a finales de febrero y tenía tanta arena de playa (aún) que podía haberme montado una isla rollo Dubai enfrente de la Barceloneta. Mi sorpresa llegó al mirar debajo del asiento de copiloto: una bandeja de camarero, más arena de playa, un cenicero de cristal de ese gordo, una nariz de payaso, un guante de lana de CUATRO dedos y un palillero (con palillos).

Por 5000€ Sullivan, ¡El juego consiste en asociar estos elementos! Ehm… Un día fui a cenar a un chiringuito y nos atendió una camarera-payasa, pero como por la noche refresca cogí sólo un guante y al otro le arranqué un dedo. Como no fumo, me gustó el cenicero y me lo llevé de la mesa junto con la bandeja de la camarera-payasa y un palillero para los pa’luego que me habían quedado. Esta cena podría ser una continuación de la Cena de los Idiotas.

Medio revolver de plástico y dos cascos de obra fueron los últimos tesoros encontrados.

Una vez aspirado y curioso interiormente pensé que era una buena idea ver como estaba el maletero. Lo volví a cerrar de golpe. Pensé que el Toys R’Us tiene menos cosas que mi maletero. Así que me dirigí ya de una vez para las mangueras.

Las mangueras, esas grandes hijas de puta. Hagas lo que hagas (con mano en el bolsillo o sin), al darle al botón de inicio el agua te viene a la cara y tú que ibas muy chulo con tus gafas de sol en plan “Nenas, puedo ser portada del Men’s Health con el titular Desarrolla tus abdominales lavando el coche” acabas con la cara mojada como un autentico subnormal.

Ahí estaba yo, dando vueltas al coche. Porque admitámoslo, uno puede llegar a dar 7.584 vueltas echando agua en el mismo sitio. Eso sí, acercas el chorrete a aquella cagada de paloma de hace siete meses. Que la mierda, después de siete meses te aseguro que ha fosilizado y es parte de la carrocería del coche.

Total, todo esto ¿para qué? Pues para pasarte de una vez al HD. Dice la leyenda que si lo llevas a un túnel de lavado ves la calle en 3D Full HD. Pero como soy muy simple, me conformo con conducir en HD.   

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