Dicen que el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra dos
veces. Bien, yo no soy ninguna excepción y confieso que he tropezado dos veces.
¿Te acuerdas del DirSingles? Bien, volví a las andadas. Cuando
vuelves sin el menor interés, te das cuenta de que eso es el vertedero del
amor. ¡Qué de engendros! Hasta que de repente Valeria (nombre ficticio) me
envió un mensaje para quedar. Decía que
era nueva en Barcelona y no conocía a
nadie. Trabajaba como veterinaria (empleo muy ficticio) y que me pasara una
tarde por su trabajo para conocerla y demás.
Cuál fue mi sorpresa al llegar y encontrármela. Era espectacular, como una… ¡modelo! Mi
reacción fue, lógicamente, pensar qué hacía una chica como ella en un sitio
como aquel. De primeras parecía que teníamos tema de conversación, que todo
funcionaba. Se reía de mis historias, por lo tanto no la aburría. No parecía
desagradable la chica.
Después de aquel día seguíamos quedando y la verdad, había algo entre
nosotros… que funcionaba muy bien. Aún así, dime idiota, pero en ningún momento
me atreví a dar el paso. Hasta una noche me la llevé a Mataró y se la presenté
a mis amigos.
Valeria vivía en la calle Muntaner. Un viernes me invitó a cenar y a ver
una peli. Vale, ahora pido opinión al sector femenino:
¿Qué coño entendéis vosotras con “ver una peli”? ¿¿Ver una peli de verdad??
Pues ella sí. Ahí estábamos los dos, sentaditos en el sofá mirando la peli y
COMENTÁNDOLA (que no es lo mismo que COMIENDOTELA). Sin el más mínimo
acercamiento.
Por cierto, Cameron Díaz en Algo
pasa en Las Vegas está fatal.
Aún así, después de aquel día, seguíamos quedando para cenar, para ir a
sitios perdidos de Barcelona… Todo esto sin el más mínimo feed back por su parte. Imagínate tú el cargamiento de huevos que
tenía yo para esas alturas. Sólo pensaba “joder, que caro me está saliendo este
polvo”.
El punto de inflexión vino cuando se mudó de piso, que fue donde conocí a
su compañera de piso Valeriana (ahora tenemos en la historia a Valeria y a
Valeriana, no lo olvides). Pues como buen macho alfa, me ofrecí para ayudarles
en la mudanza. Dime iluso, pero ayudando a montar los muebles de Valeriana (la
compañera de piso), noté como un nosequé en ella. La manera que tenía de
mirarme era diferente. Pues ahí que le seguí el rollo. Con un par.
Como era de esperar, me invitaron a la fiesta de inauguración del piso. Éramos
ellas dos, dos chicos más y yo. Nuestra sorpresa fue descubrir que el antiguo
inquilino del piso había dejado como legado botellas de ginebra y vodka. Una
cosa llevó a la otra y de repente estábamos jugando en el suelo a la botella
cual quinceañeros. La cosa se empezaba a poner caliente cuando ellas dos nos
pidieron un striptease y nos quedamos en calzoncillos y dándonos besos con
ellas aunque la botella no lo decidiera. Era un todos-con-todos que a aquello
le faltó un suspiro para convertirse en una orgía desenfrenada y sin control.
En mi mente solo me pasaba por la cabeza “tengo que twittear esto, tengo que
avisar a mis amigos, tengo que explicar al mundo lo que está a punto de pasar”,
pero mi grado de alcohol en sangre me lo impidió en varias ocasiones. No sé por
qué escribí “Tío, estoy en casa de Valeria y esto se pone caliente por fin, hoy
follo fijo, soy un vividor-follador” enviar a… “Mama”.
Mis ojos casi se salen de sus órbitas, el corazón se me puso en la garganta
y creo que bloquee mi Blackberry de tanto darle al CANCELAR CANCELAR CANCELAR
CANCELAR. Se pudo cancelar por el bien de la humanidad y mi madre no recibió
ningún mensaje de un vividor-follador.
La gente se empezaba a quedar dormida y quedamos en pie Valeriana, Valeria
y yo. Uno de los momentos que nos quedamos solos, Valeriana se me acerco muy
sutil ella, y me dijo en el oído “no te preocupes, que hoy follamos”. Muy sutil
y perspicaz. ¡Ala! Sin rodeos… Pues me
entró una tos tonta que casi le hecho la cena encima.
¡Claro que me entró la tos tonta! Mujeres del mundo, este es un mensaje para
vosotras: NO estamos acostumbrados a que seáis tan directas. Si nos queréis
acojonar, echarle huevos.
Total, que Valeriana se levantó del suelo y dijo “Me voy a dormir, GUIÑO
GUIÑO (¡a mí!)” a lo que Valeria se percató de la situación y una vez ella y yo
solos me dijo en el oído “¿Estás seguro de lo que vas a hacer?” Por un momento
me pasó por la cabeza todas estas semanas que habíamos pasado juntos,
intentando que pasara algo más… pero debió ser mi estado etílico el que me hizo
responder “Sí”. Me levanté y me fui a la habitación de Valeriana.
Sí, está claro. Me tiré a la compañera de piso de la tía que me molaba. ¡Me
equivoqué de habitación! Viéndolo desde otra perspectiva, me importa un carajo
quien fuera, la cuestión es que esa noche mojé.
Algo debió pasar esa noche pero a día de hoy no me hablo ni con Valeria ni
con Valeriana.
ZIPI y ZAPE, PIN y PON, CHIP y CHOP, MORTADELO y FILEMON, VALERIA y VALERIANA...
ResponderEliminarQué más da como se llamen? La cuestión és...
¿DONDE HAN IDO A PARAR?
¿CONTINUARÁ? Estoy ansiosa por leer más!
...y Valeria y Valeriana se hablan??? quiza la historia pudiera haber tomado otro rumbo si la contención o sutilidad no hubiera estado nublada por el alcohol, pero bueno ahi quedo tu noche de gloria :)
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