viernes, 17 de febrero de 2012

Valeria y Valeriana


Dicen que el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra dos veces. Bien, yo no soy ninguna excepción y confieso que he tropezado dos veces.

¿Te acuerdas del DirSingles? Bien, volví a las andadas. Cuando vuelves sin el menor interés, te das cuenta de que eso es el vertedero del amor. ¡Qué de engendros! Hasta que de repente Valeria (nombre ficticio) me envió un  mensaje para quedar. Decía que era nueva en Barcelona y no conocía  a nadie. Trabajaba como veterinaria (empleo muy ficticio) y que me pasara una tarde por su trabajo para conocerla y demás.

Cuál fue mi sorpresa al llegar y encontrármela.  Era espectacular, como una… ¡modelo! Mi reacción fue, lógicamente, pensar qué hacía una chica como ella en un sitio como aquel. De primeras parecía que teníamos tema de conversación, que todo funcionaba. Se reía de mis historias, por lo tanto no la aburría. No parecía desagradable la chica.

Después de aquel día seguíamos quedando y la verdad, había algo entre nosotros… que funcionaba muy bien. Aún así, dime idiota, pero en ningún momento me atreví a dar el paso. Hasta una noche me la llevé a Mataró y se la presenté a mis amigos.

Valeria vivía en la calle Muntaner. Un viernes me invitó a cenar y a ver una peli. Vale, ahora pido opinión al sector femenino:
¿Qué coño entendéis vosotras con “ver una peli”? ¿¿Ver una peli de verdad?? Pues ella sí. Ahí estábamos los dos, sentaditos en el sofá mirando la peli y COMENTÁNDOLA (que no es lo mismo que COMIENDOTELA). Sin el más mínimo acercamiento. 
Por cierto, Cameron Díaz en Algo pasa en Las Vegas está fatal.

Aún así, después de aquel día, seguíamos quedando para cenar, para ir a sitios perdidos de Barcelona… Todo esto sin el más mínimo feed back por su parte. Imagínate tú el cargamiento de huevos que tenía yo para esas alturas. Sólo pensaba “joder, que caro me está saliendo este polvo”.

El punto de inflexión vino cuando se mudó de piso, que fue donde conocí a su compañera de piso Valeriana (ahora tenemos en la historia a Valeria y a Valeriana, no lo olvides). Pues como buen macho alfa, me ofrecí para ayudarles en la mudanza. Dime iluso, pero ayudando a montar los muebles de Valeriana (la compañera de piso), noté como un nosequé en ella. La manera que tenía de mirarme era diferente. Pues ahí que le seguí el rollo. Con un par.

Como era de esperar, me invitaron a la fiesta de inauguración del piso. Éramos ellas dos, dos chicos más y yo. Nuestra sorpresa fue descubrir que el antiguo inquilino del piso había dejado como legado botellas de ginebra y vodka. Una cosa llevó a la otra y de repente estábamos jugando en el suelo a la botella cual quinceañeros. La cosa se empezaba a poner caliente cuando ellas dos nos pidieron un striptease y nos quedamos en calzoncillos y dándonos besos con ellas aunque la botella no lo decidiera. Era un todos-con-todos que a aquello le faltó un suspiro para convertirse en una orgía desenfrenada y sin control. En mi mente solo me pasaba por la cabeza “tengo que twittear esto, tengo que avisar a mis amigos, tengo que explicar al mundo lo que está a punto de pasar”, pero mi grado de alcohol en sangre me lo impidió en varias ocasiones. No sé por qué escribí “Tío, estoy en casa de Valeria y esto se pone caliente por fin, hoy follo fijo, soy un vividor-follador” enviar a… “Mama”.

Mis ojos casi se salen de sus órbitas, el corazón se me puso en la garganta y creo que bloquee mi Blackberry de tanto darle al CANCELAR CANCELAR CANCELAR CANCELAR. Se pudo cancelar por el bien de la humanidad y mi madre no recibió ningún mensaje de un vividor-follador.

La gente se empezaba a quedar dormida y quedamos en pie Valeriana, Valeria y yo. Uno de los momentos que nos quedamos solos, Valeriana se me acerco muy sutil ella, y me dijo en el oído “no te preocupes, que hoy follamos”. Muy sutil y perspicaz. ¡Ala! Sin rodeos…  Pues me entró una tos tonta que casi le hecho la cena encima.

¡Claro que me entró la tos tonta! Mujeres del mundo, este es un mensaje para vosotras: NO estamos acostumbrados a que seáis tan directas. Si nos queréis acojonar, echarle huevos.

Total, que Valeriana se levantó del suelo y dijo “Me voy a dormir, GUIÑO GUIÑO (¡a mí!)” a lo que Valeria se percató de la situación y una vez ella y yo solos me dijo en el oído “¿Estás seguro de lo que vas a hacer?” Por un momento me pasó por la cabeza todas estas semanas que habíamos pasado juntos, intentando que pasara algo más… pero debió ser mi estado etílico el que me hizo responder “Sí”. Me levanté y me fui a la habitación de Valeriana.

Sí, está claro. Me tiré a la compañera de piso de la tía que me molaba. ¡Me equivoqué de habitación! Viéndolo desde otra perspectiva, me importa un carajo quien fuera, la cuestión es que esa noche mojé.
Algo debió pasar esa noche pero a día de hoy no me hablo ni con Valeria ni con Valeriana. 

2 comentarios:

  1. ZIPI y ZAPE, PIN y PON, CHIP y CHOP, MORTADELO y FILEMON, VALERIA y VALERIANA...
    Qué más da como se llamen? La cuestión és...

    ¿DONDE HAN IDO A PARAR?

    ¿CONTINUARÁ? Estoy ansiosa por leer más!

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  2. ...y Valeria y Valeriana se hablan??? quiza la historia pudiera haber tomado otro rumbo si la contención o sutilidad no hubiera estado nublada por el alcohol, pero bueno ahi quedo tu noche de gloria :)

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