Las señales femeninas nunca las entenderé. ¿Qué quiere decir una mujer cuando
te envía flores a casa, fotos de sus tangas por Whatsapp y anteriormente te ha
confesado en medio del tema, que no le gusta el sexo oral?
Para empezar, quien inventó el San Valentín odiaba a los tipos como yo. Esa
es la conclusión que saqué del último 14 de febrero.
Llamamiento para las mujeres del mundo: no es que los hombres tengamos
miedo a comprometernos, tenemos miedo a las flores prematuras.
Eso es a lo que hay que tener miedo. ¿Tener miedo a la muerte? NO ¡Tener
miedo a las flores!
El punto de salida de esta historia se encuentra en cuando empecé a quedar
con una chica que no conocía de nada. Si te soy sincero, al principio iba bien
la cosa, parecía maja. No me daba cuenta de pequeñas cosas, como su afán por
llevarme a la cama. Podría haberme dado cuenta perfectamente cuando escuché la
frase “Aparca el coche y sube a casa, mi padre está durmiendo y no se enterará”
a lo que le contesté “Déjame que ponga en duda lo de que no se enterará” Y
vamos que si se enteró. Pobre hombre. Qué lástima.
La gente se debería conocer en la cama. Es donde mejor conoces a la otra
persona. Todas sus manías y virtudes quedan reflejadas entre las sábanas. Sabes
que si no se quita los calcetines, es que algo tiene que ocultar (no se los quitó). Es ahí donde
empecé a darme cuenta de detallitos del estilo “No me gusta el sexo oral”, buf,
empezamos mal. “Ponte tú encima”, tía eres una vaga de mierda. “Apaga la luz”,
con luz o sin luz, qué más da. “Cállate, que mi padre se va a enterar”. Yo es
que soy de hablar, ¿sabes? O la que fue el colmo “Vas mejor depilado que yo”, a lo que
le contesté que era para hacer los triatlones que me pego cada mes. Hay quien me dice que para no ponerse cachondo
piensa en su abuela o en la vecina del tercero. Tío, yo te recomiendo que
pienses en una tía diciéndote todo esto al oído bajito (y de carrerilla) para
que su padre no se entere.
De hecho, los astros se conjugaron para que nada con esta tía saliera bien.
A parte de las frasecitas baja-nabos, otros factores influyeron decisivamente.
A la semana de conocerla justamente era su cumpleaños.
Efectivamente, primer marrón. Claro, ¿qué le voy a regalar si hace una
semana que la conozco? Pues la invité a cenar, y ahí mi gráfico dinero-sexo
comenzaba a ser una curva negativa. Es decir, los polvos ya no me salían a
cuenta. Sí, llevo un Excel y cuando entro en fase de pérdidas me avisa por
notificación a la Blackberry. Hubo una vez con una tía, que pagué un par de
cervezas y el cacharro me empezó a pitar. Me levanté y me fui.
Segundo marrón: quedaban 4 días para San Valentín. Yo me decía a mí mismo
“No se atreverá, no se atreverá” INGENUO… Vamos que si se atrevió.
El tío de MRW se descojonaba al ver mi desconcertante cara al recibir aquél
paquete. En mi interior sólo deseaba una cosa “Que sea el abrigo que NO llegué
a pedir por internet, que sea el abrigo que NO llegué a pedir por internet…”
Pero no, todos sabemos lo que era.
Muy bonitas las flores, pero todos sabemos lo bonito que es chupar chochos.
Repetir conmigo, CHU-PAR CHO-CHOS. ¿No se os llena la boca de ce haches? De
repente una musicalidad viene a tu boca y las ganas de meterte un festín
aumentan por segundos. Aún no entiendo la manía de esta chica por no llevarse cosas a la boca. Por cierto, es curiosa la variedad de chochos que hay,
pero de eso hablaré más adelante, ese tema se merece un post especial.
Así que la moraleja de esta historia es: no chocho, no party.
jajajajjajajjajajajajjajajajjaaja que grande sós!!
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