miércoles, 12 de diciembre de 2012

Ellas


Puede que el tener una relación seria y como dios manda me haya apartado de ciertos ambientes dignos de explicar, pero no ceso en darle vueltas a la cabeza en lo complicadas que llegan a ser las mujeres.

Vuestro territorio
Razones por las que ocupan el 95% de la cama al dormir. Quiero que empecéis a darme razones convincentes de que dormir al filo del precipicio es molón. Es cierto, cada noche temo por mi vida. Temo que me caiga y PAM, me dé un golpe con la esquina de la mesita de noche (Manera de morir #342 Muerte por mesita) ES QUE SE APODERAN DE TODA LA CAMA, USURPADORAS.

Al despertar
Mienten por la mañana al decir “Cariño, has roncado mucho y además has empezado a hablar en un idioma raro”. Sí, mis clases de élfico avanzado las hago por la noche. Hay que quererme así. NO RONCO. Simplemente respiro fuerte.

La dichosa cadenita
Soy un hombre muy comprometido con el medio ambiente. Si no tiro de la cadena después de mear es porque luego voy a mear otra vez y mejor tirar de la cadena una vez y no dos veces.

Esa boquita
Mientras se maquillan los ojos se les abre la boca. Y eso es así. ¿Por qué? Misterios sin resolver.

Témpanos de hielo
No les circula sangre por lo pies. Las mujeres no tienen sangre en los pies. DE NADA, COMUNIDAD CIENTÍFICA. Este descubrimiento lo he hecho al notar que sus pies están más fríos que la tapa del váter por la noche. Más fríos que dos Calipos de lima limón recién sacados del congelador en diciembre. No es normal esa escarcha que desprenden los pies. Y encima, ellas, lo saben y juegan con ello. Es que no hay nada más divertido que poner tus pies congelados en las piernas de tu chico. Ahí no hay sangre circulando, hombre.

Explícame quién es ése rubio al que acaban de matar
Sé que les encanta ver pelis enrolladas en una manta. Pues también sé que jamás llegarán a acabar de ver una, ya que en el minuto 17 ya están durmiendo. Total, que yo la tengo que ver y justo cuando faltan diez minutos para acabarla se despierta y tengo que explicarle todo el argumento.

Aplica…cio… qué?
Es cierto que no son muy fanáticas de la tecnología, y que eso de las aplicaciones para el teléfono no les va. Todo lo contrario que nosotros. No eres un hombre hecho y derecho si no tienes como mínimo 48 aplicaciones inútiles en tu teléfono. Y eso es así. Yo, por ejemplo, tengo aplicaciones para todo: para editar fotos, tonos, todos los programas de mensajería y redes sociales que existen, aplicaciones para salir a correr, para hacer flexiones, el kamasutra,  para practicar inglés, juegos, el estado del tráfico, el estado del transporte público, AutoCad, Adobe Reader, brújula, burbuja nivel, sonómetro, lector de códigos BIDI, noticias, mapas, mapas de constelaciones, creador de GIFs, el lector de cupones de la ONCE, una linterna, recetas de cocina y muchas más que no me vienen a la cabeza. En cambio, en el teléfono de una mujer podemos encontrar WhatsApp, Facebook y La Vanguardia PUNTO.

¿Quién decía que las mujeres son complicadas? Para nada.

Aún así, amigos míos, no hay cosa mejor que convivir con una mujer. 

sábado, 1 de septiembre de 2012

¿Vacaciones?


Texto escrito en una de esas interminables noches en un hospital italiano dejado de la mano de dios:

Era un verano de esos en los que puedes ir comprobando la alta actividad sexual de los vecinos de tu barrio dependiendo de la falta de cajas de condones en la estantería del Shlecker. Era un verano de esos en los que YO contribuía a agotar esas existencias del Shlecker. Era un verano como dios manda.

Todo iba demasiado bien.

Hasta aquella fatídica mañana, en la que palpando la mesita de noche para encontrar mi teléfono, después del ajetreo de la noche anterior, descubro que tengo 14 llamadas perdidas. Devolví la llamada y la voz del otro lado no tenía buenas noticias. "Tenemos que irnos a Nápoles HOY, es muy urgente, tu madre está allí en un hospital".

Bien, sonaba grave, pero no tan grave como para no alegrarme la vista con las ragazzas italianas y practicar mi italiano.

Una vez en Nápoles te das cuenta de muchas cosas: El taxista que nos llevó hasta el hospital no se puso el cinturón de seguridad. Los conductores no saben de la existencia de los intermitentes. En las motos van hasta 4 personas sin cascos. En las rotondas no existe el ceda el paso...

Pero eso no era todo. Llegamos al hospital y nos dimos cuenta que aquello era una puta mierda, un edificio ruinoso, sucio, tétrico y triste, muy triste.

Aun no había visto ninguna ragazza aprovechable. Claro, sólo llevaba un par de horas en Italia. Pues bien, escribo esto en mi sexto día en Castelldamare di Stabia (dónde está el hospital) y SÓLO he visto UNA que ha hecho que me girara en la calle.

Se ve que Berlusconi reclutó a todas las feas, gordas, adefesios, chonis y malolientes en el sur de Italia para montarse sus fiestas por el norte. Os quejáis de Hitler y sus campos de concentración, pero Berlusconi se ha montado un campo de concentración de FEAS en el sur de Italia que tira pa'tras.

Yo me considero un tío del montón pa'bajo, pero se ve que aquí en el sur de Italia eso está muy bien visto. Dos abuelas que comparten habitación con mi madre se disputan el complacerme con halagos para juntarme con sus respectivas nietas.

Nietas que utilizan tiras transparentes de sujetador, indumentarias mono-color chillonas y aros en los que un delfín podría pasar. "Feria-autos-de-choque total look", que les llamo yo. O "Robemos-cobre total look".

En el sur de Italia es trendy. De hecho, estoy seguro que escuchan Camelli y Camaroni della isli.

Porque esa es otra, si no tienes ni puta idea de italiano, puedes acabarlo todo con i. Te entienden. Le acabo de decir a una abuela "siñori, aparti la cadiri para abriri la finestri". Y oye, la siñori ha apartado la silla para abrir ventana. Soy un puto políglota.



Texto escrito en una de esas interminables noches en un hospital italiano dejado de la mano de dios:

Lo peor de venirte al sur de Italia de urgencia pensando que vienes para dos días pero llevas 6 y puede que más, no es llevar cada día la misma ropa. Lo peor tampoco es tener que dormir en una silla del hospital y ducharte a la mañana siguiente en un hotel de 3 estrellas (que de 3 estrellas le sobran 4). Lo peor ES no haber puesto en la maletita el puto cargador del iPod.

Cambiando de tema; feas de España, si venís aquí triunfareis.

Aquí estaréis muy buenas. De hecho, la fauna autóctona es tan y tan fea que en sus caras no se debe correr ni el Rimmel. De verdad, las tías aquí son más feas que una nevera por detrás.

La zona de maternidad del hospital, que está aquí al lado, tiene los contenedores llenos de bebés ¡que los médicos tiran pensando que han extraído un tumor!

FEAS DE ESPAÑA, VENID AL SUR DE ITALIA.


Texto escrito en una de esas interminables noches en un hospital italiano dejado de la mano de dios:

Me miro las bermudas y veo ese manchurrón de hace 3 días. Pienso "Me suda la polla, estoy en el puto tercer mundo y la de mi lado lleva botines verdes con pantalones amarillo canario".

Mi conclusión de este comportamiento mio es que me mimetizo perfectamente con el ambiente y me se integrar la mar de bien.

Llevo 7 días y aún me parece mentira. Me acuerdo que en el avión mientras la azafata señalaba sin ganas las salidas de emergencia pensaba que apenas hacia 12 horas estaba comiendo fresas con chocolate mirando las estrellas e inventándome los nombres de las constelaciones para dejarla asombrada.

"Mira, esas tres de ahí son el cinturón de Orión. Y mira, en el suelo puedes ver mi cinturón."

Ahora ese cinturón me molesta para coger la postura en la silla del hospital.




lunes, 2 de julio de 2012

De concierto

Desde el Primavera Sound no habíamos vuelto a un concierto... ni a volver a ver a gente tan rara. Fue este fin de semana cuando de repente me enteré que La Casa Azul tocaba... y ¡gratis! Así que cogí a Mónica (que sé perfectamente que le encanta) y fuimos de concierto.

La Casa Azul es un grupo indie-pop-eléctronico-alternativo-con-aires-setenteros-y-ochenteros, con una largo recorrido en el panorama musical español. Cuenta con algunas referencias en sus temas a personajes que han caído en el olvido y temas que aceptan muchas veces una doble lectura. Te aparecen con unos cascos y gafas propios de un fin de semana de diciembre en Baqueira Beret y con un video-jockey muy bueno que da el punto de originalidad al show.

Nuestro plan era light, ni siquiera me puse mi camisa de los conciertos. Íbamos a la expectativa, a verlas venir. Era como una prueba para pagar una entrada en condiciones en un futuro. Guille Milkyway no decepcionó y lo dio todo. Con letras como “Dime si la espuma del cortado te complace / Si pensaste alguna vez en olvidarme”, “No me vengas con minucias, no nos queda nada más / Así que sálvese quien puedo esto es el final” o “Deja que me crezca, me apasiona exagerar / Hoy preciso recrearme en mi pueril vulgaridad”, nos motivamos a no parar de saltar.

Y es por este motivo que nos gustan los grupos que la gente dice que son raros, por el ambiente que se forma en pista y poder ver a gente muy friki y extraña. Gente con la que me gustaría hacerme una foto en plan Mickey Mouse en Disneyland. Gente que baila como si no hubiera mañana y ríete tú de Beyoncé.

El sujeto era un tío de unos treinta y pocos, ataviado con un chándal verde con capucha. Era voluminoso y grandote (el tío, no el chándal. Punto importante). Supimos que nos lo pasaríamos en grande porque el tío antes de empezar el concierto se puso a hacer unos estiramientos, ¡se puso a calentar! Algo grande iba a pasar.

Deleitó  a toda la pista con sus coreografías perfectamente sincronizadas con el video-wall del escenario. Eran tan perfectas sus coreografías (y raras, porque esa es una de las cosas que uno no debería ver en la vida: un tío grandote ajustado en un chándal verde bailando mejor que Madonna) que nos pensábamos que era parte del espectáculo y lo habían puesto para hacer bulto.

Pues no. Simplemente era el fan número uno de La Casa Azul. Tanto fue su espectáculo (el del tío grandote) que no me creo que Guille Milkyway no se percatara del show paralelo que había en la pista entre los saltos de la gente. Cierro los ojos y aún puedo verlo dando vueltas. ¿Algún psicólogo en la sala?

En definitiva, La Casa Azul, Guille Milkyway y su público no nos decepcionó y cumplió con nuestras expectativas. Su próximo concierto en Barcelona es el 13 de julio en The Brandery y allí estaremos. Informaré puntualmente de gente rara y peculiar.

martes, 19 de junio de 2012

El Whatsappismo


Pues sí. El WhatsApp lo carga el diablo. El mismísimo Lucifer se asoció con Satanás para crear ese invento destrózalotodo para que yo pueda explicaros sus grandes características.

Tengo una amiga que es adicta. Pero no adicta a hablar con la gente. No. Adicta a mirar cuál fue la última conexión del chico de sus sueños. Fíjate tú la tontería. Su adicción es tan grande que Pedro Almodóvar podría hacer 9 películas con las historias que se monta. “Última conexión hoy a las 12:32, seguro que se ha ido a comer con aquella guarra porque mira, son las seis de la tarde y claro, no va a coger el móvil comiendo” “Última conexión hoy a las 00:24, este se ha ido de fiesta con la guarra aquella” “CONECTADO, ¡Está conectado! ¡¡Está conectado!!”   Aquí cualquier mortal como yo le diría “Pues háblale”, a lo que ella tan estupenda te contesta “Sí hombre, voy a hablarle yo…”. Me empezó a preocupar realmente cuando me llamó muy asustada diciendo “¿Cariño estas bien? ¿Qué pasa?” Yo muy extrañado le contesté que estaba muy bien, como siempre y ella me respondió “Es que tu última conexión es de hoy a las 11:17 y estaba asustada ya” Eran las 15:05. “Tía, tenemos que hablar seriamente”.

Uno de los mejores secretos de esta aplicación: envía una letra al azar. Una R por ejemplo. ¿Qué pasa? Pues que sabes el momento exacto de su última conexión y además puedes iniciar conversación diciendo que ha sido un error de tu móvil. Hay que decir que esta táctica es de principiantes ineptos y ha sido mejorada por mi amiga adicta. Ella envía “update_data” así tal cual, escrito por ella. A modo de archivo de vete a saber dónde. La tía tiene controlado a todo el mundo. Ella sabe a la hora que te vas a dormir, la hora en la que te levantas, si tu BlackBerry tiene algún problema, si tienes cobertura, si hablas mucho, si hablas poco… Ahora está en un centro de desintoxicación. Es el primer caso de Whatsappismo en España.

Te das cuenta de la evolución de la tecnología cuando puedes cocinar y enviar una flamenca bailando sevillanas a la vez. Sí. Yo hago esas cosas por gusto. No os lo recomiendo porque me despisté y ZASCA, me saltó aceite a un centímetro del ojo. Gracias flamenca del WhatsApp, casi me quedo ciego, pero ¡OLÉ, OLÉ YO!

También es malo malísimo porque te conviertes en un plasta sin darte cuenta. Imagínate, con lo que me gusta hablar y encima gratis, y ¡encima puedes enviar muñecos sin sentido alguno! Por favor, que alguien me explique para qué sirve la berenjena. PARA NADA. Para enviarla en momentos de aburrimiento máximo. ¡Simplemente para joder a tus amigos!

Hablando de joder a amigos, no hay nada como tener amigos muy-hijos-de-puta que te envían fotos justo después de ir al baño, diciéndote “Hoy he hecho caca dura, mira”. Le contestas que es un guarro cabrón, que ya le vale y él te responde “Es gratis”.

Exacto, ser con tus amigos un hijoputa, un plasta y un acosador hoy en día es gratis gracias a WhatsApp. Así que a jodernos todos.

lunes, 4 de junio de 2012

Mocasines relucientes


Una de las cosas graciosas de ir a conciertos de bandas guais es ver lo rara que es la gente en estos ambientes. De los creadores de “Tío en el semáforo que se le caen los pantalones y se le ven los calzoncillos de lycra manchados” llega a nuestras pantallas “Tío en pantalones muy cortos con calcetines hasta las rodillas y mocasines morados relucientes”.

Si creías que en el metro lo habías visto todo, vives engañado. Dónde se ve todo es en un concierto de Dirty Beaches. Entiendo la buena música hasta cierto punto. Entiendo la música alternativa hasta cierto punto. Puedo incluso hasta entender la música moderna hasta cierto punto. Pero lo que me NIEGO a entender es que un grupo de “música” me intente colar que es un grupo de música sentándose y haciendo RUIDO con el bajo.

Empezaban a las 13:30, estábamos ahí plantados con nuestras camisas de los conciertos, nuestra nevera llena de cervezas y un sol espectacular esperando que saliera al escenario Dirty Beaches. Llegó la hora, y sale un tío con toda la pachorra y se sienta. Coge el bajo y empieza a hacer como que toca.

“Esto son las pruebas de sonido, ¿no?” se oía de fondo. 20 minutos después el tío seguía acariciando el bajo pero ahora incluía un OOOMHH cada 30 segundos. Pues qué va a pasar… empiezas a escuchar los comentarios de la gente “Pues se llaman Dirty Beaches pero creo que si siguen así el que se va a la beach soy yo” “Llevan 20 minutos así, yo le tiro una lata de cerveza”  y empiezas a observar más detenidamente a la gente que te rodea.

Modernos, que se les llama.

De hecho, podrían hacer de extras en algún capítulo de Cuéntame en TVE por sus ropajes vintage a muerte. Me encanta meterme con ellos porque quieren ser diferentes pero no dejan de ser iguales entre ellos. Yo lo flipaba en colores, pero ellos en color sepia. A mí me gustaría saber en qué momento de tu vida decides salir a la calle con unos mocasines morados relucientes con unos calcetines hasta las rodillas, unos pantalones muy muy cortos y una camiseta de Naranjito desteñida. Todo esto sin olvidar las medio greñas y las gafa-pasta. Por favor, que no falten las gafas. Casi me acerco, le doy 10 euros y le digo “Toma, campeón, debe haber algún H&M cerca, cómprate algo”. Esos pantaloncitos cortos le debían quitar las posibilidades de ligar en un radio de 20 km.  Me darían la medalla al bien social.

Dirty Beaches no son buena gente, pero se ve que los modernos sí que son buena gente y educados porque aplaudieron y todo cuando acabaron.  

Entre tanto moderno y los cánticos raros de Dirty Beaches me había pasado con la cerveza. Los siguientes en salir eran Obits, y creo recordar que canté y todo alguna estrofa, es decir, que estuvieron a la altura de las circunstancias (o mi estado me hacía pensar eso). Los demás simplemente no los recuerdo.

¿Y cómo acabó el día? Haciendo honor a Dirty Beaches y a la tarde tan bonita que había quedado nos fuimos a la playa y nos despelotamos completamente. Pero esto ya lo contaré otro día.

lunes, 21 de mayo de 2012

Rubia


Me acuerdo de una novia que tuve. Era rubia y rara, pero duramos mucho tiempo. Duramos tanto porque… no tengo ningún motivo convincente para deciros el por qué de ello. Era rara de cojones, era vegetariana. La verdad es que nunca entenderé a las personas vegetarianas. Para empezar, esa pequeña manía que tienen en no comer nada de carne. Todo ensalidatas, verdura y nada de frankfurts, ni filetes. A mi madre la pobre, se le acababa el repertorio de menús si venia tres veces seguidas a comer a casa.

Esto era un problema a la hora de ir a cenar fuera. De hecho, casi nunca salíamos a cenar, porque claro, para qué pagar una fortuna por una ensalada pudiéndotela hacer en casa a tu gusto. Era tan fuerte su afición por las verduras y las hortalizas que… en fin, creo que ya sabéis la historia de los pepinos.

Su única rareza no era esta, ella quería llegar a ser pediatra sin pasar por la universidad y estudiar medicina. “Pero debes hacer la selectividad para entrar en medicina” Le decía yo pensando que me explicaba cosas que quería ser de mayor cuando tenía 5 años. Yo que sé, yo quería ser el Mochilo de los Fruitis y el Power Ranger azul. Ella quería ser pediatra. Y aún quería seguir siéndolo. “¿Medicina? ¿A si? Que fuerte.” Me contestaba sorprendida. “Que no mujer, con un ciclo de grado medio de mecánica te vale, te estaba tomando el pelo, tonta”. La frase fue textual ya que el último “tonta” quedó para la posterioridad con mis amigos cuando lo explicaba. Desde entonces pasó a ser Rubia Tonta o RT para los muy amigos.

RT agotaba mi paciencia, pero respiraba hondo y se me pasaba. Hasta que un día no podía respirar más hondo y quedé con ella para acabar nuestra relación. Después de casi dos horas explicándole que ya no sentía lo mismo y que deberíamos seguir por caminos diferentes me preguntó “¿Pero estás cortando conmigo?” No le podía decir “Coño, que sí.”  Y tiré por la vía más suave “Pero podemos seguir siendo amigos”.

Mentira. No fuimos amigos ni supimos nada el uno del otro durante más de un año, hasta que un buen día me llamó (así de repente), para que le diera clases de inglés. Evidentemente quería otro tipo de clases, que también se las di, pero el inglés lo machacamos como buen profesor que soy. Mis amigos estaban expectantes cada vez que los veía para que les explicara nuevas historias de RT.

Y cosas del destino, la cosa cada vez comenzaba a ser más seria. Ella no había cambiado para nada, seguía siendo rubia, rara, y a veces muy tonta… pero tenía algo. Decidí presentarla en sociedad el día de mi cumpleaños en casa de unos amigos.

Éramos unas veinte personas y ya íbamos bastante perjudicados por culpa del alcohol. Ella vendría más tarde. Se podía sentir en el ambiente la expectación generada por conocerla. “Por favor, por favor, que no se os escape ningún Rubia Tonta…” Yo estaba muy preocupado después de todo lo que les había explicado, no quería quedar mal bajo ningún concepto con ella. “¡Pero si quería ser pediatra siendo mecánica!” “¡Pero si aún tiene un poster de las Spice Girls en la habitación!, dime Sullivan ¿Cómo llevas lo de follar con la mirada clavada en Mel C?” Es lo que recuerdo que escuché antes de abrirle la puerta.  

¿Y cómo acabó la historia? Pues que te la estoy contando, imagínate. 

domingo, 13 de mayo de 2012

Las tetas se deben reconocer

El otro día me pasó lo que nos pasa a todos. Necesitas algo urgente para el siguiente día y no lo encuentras. En mi caso necesitaba la cámara de fotos y sólo encontré la tarjeta de memoria. Genial, eso se iba a convertir en una yincana y debía ir encontrando partes de la cámara por toda la casa. Por suerte se me hincharon los huevos rápido y decidí pedirle prestada una cámara a mi primo. Grata sorpresa me llevé al meter la tarjeta de memoria en la cámara y ver las fotos que tenía. Igual hacía tres o cuatro años que no la usaba y eso fue como viajar en el tiempo.

Cumpleaños de mi gran amigo Alberto, fotos de él con la que era su novia por aquél entonces. Ella era una paranoica-esquizofrénica y por suerte rompieron, pero las fotos continuaban ahí inmunes al paso del tiempo.  Igual era que antes no me había fijado en aquello, porque claro, es la chica de tu colega, pero en la foto la tía salía con un escotazo que casi le llegaba al ombligo, insinuando sus pechotes. La cara de sorpresa apareció en mi rostro y ahí que iba yo a poner zoom y más zoom en la zona. ¡No me miréis así! Todos en algún momento habéis hecho lo mismo gorrioncillos, y eso es así.


Tenía que comunicar al mundo mi descubrimiento, cogí mi teléfono, hice una foto a la pantalla de la cámara y se la envié tal cual a Alberto por Whatsapp.  Es en ese momento que me sentí totalmente Carlos Sobera en un concurso de la tele: “Tío tío, tengamos una conversación de hombre a hombre. Hablemos de tetas. Adivina de quien son.” ¡JA! No podía enfadarse conmigo porque es un delito que ha prescrito ya, y además ella desapareció. Parece mentira, pero lo acabó adivinando a la tercera “¿Te puedo aconsejar algo?” Le dije preocupado “Espero que ahora lo hagas de vez en cuando con la luz encendida” Eso de una ex, se debe reconocer a la primera.

lunes, 7 de mayo de 2012

Elvis, cervezas extrañas y una derrota


Sonaba Heartbreak Hotel cantada por el grandísimo Elvis en aquel bar un poco viejuno. Aquella noche era la noche Elvis. Estábamos en la barra con la cuarta ronda de cervezas. Eran cerca de las 2 de la mañana y a mi amiga Mónica le había encantado el local. “Me da vergüenza sacar el iPhone para no desentonar con el ambiente”. Y es que señores, ¡he sacado una conclusión! Lo viejuno y lo carca está de moda. Las cámaras de dos millones de píxels ya no son lo último. Ahora lo que se lleva es hacer fotos al más puro estilo tu-padre-cuando-era-un-jovenzuelo-en-la-mili. Esto me lleva a pensar que las fotos de los álbumes de mi casa, de cuando mis padres eran unos mozos, están hechas con Instagram y el iPhone hace 40 años que está inventado. Si no, no me lo explico. Qué manía con lo raro y lo poco común. Pero que te quiten lo bailao, que las fotos quedan chulas. 

La siguiente que sonaba era Hound Dog y la quinta ronda estaba de camino. Es ahí, en el intervalo de la cuarta y la tercera ronda, donde todo el mundo se sincera. Está científicamente demostrado ya que el grado de alcohol en sangre es el idóneo para razonar lo mínimo y quitarte la vergüenza sin llegar a decirle a la camarera tonterías del estilo “Perdona las disculpas, ¡guuapa!”. Bien, para ratificar esta teoría, Mónica me confesó que un compañero de trabajo se le había insinuado. Esto no sería ningún inconveniente si no fuese porque a Mónica los tíos no le van. Su compi no habría hecho el primo con este malentendido si se hubiera leído las dos reglas básicas para identificar a una lesbiana: camisa de cuadros y que te mire.  La camarera con peinado raro pero maja nos miraba y dudábamos mucho de su orientación, era como algo ambiguo. Igual sólo le hacía gracia nuestra conversación y ante la duda hicimos una apuesta.

Sonando Fever la camarera se acercó “Chicos, vamos a cerrar, ¿tenéis plan?” Mierda, la estaba mirando a ella. “Para ti el que quieras, guapa” Le contestó Mónica. Joder, que directa la tía. Yo me había quedado con una de mis caras de gilipollas viendo pasar el tiempo. “Vivo cerca, si queréis hacemos un par de copas más en mi casa” Me sorprendió que hablara en plural porque ni siquiera me había mirado aún. Mierda. Aquella noche me marchaba acompañado de mi soledad a casa. Para llegar a ser grande hay que admitir las derrotas.    

Decidí retirarme e inventarme cualquier excusa para ponerle el camino fácil. No sé si fue por las cervezas, pero la salida del local se convirtió (en mi mente) en una retirada de musical de Broadway. De fondo King Creole y la gente de las mesas bailando al mismo tiempo y coreando “¡Uh Uh, has perdido! ¡Te vas soooolo!”. Yo bailando con ellos una coreografía perfecta y de fondo ellas dos besándose. Volví de golpe a la realidad y lo único que pensé fue “No puedo coger el coche así, qué cojones llevaba esa cerveza”.

domingo, 29 de abril de 2012

Lesbianas y sexo en corrillo


Resulta que tener una amiga lesbiana me abre las puertas de un mercado en expansión. El mercado de “las-amigas-heteros-que-acompañan-a-sus-amigas-lesbianas-a-sus-bares”. Es un mercado muy poco explotado a lo largo de los años y os puedo asegurar que he descubierto una auténtica mina de oro en bares de ambiente. Cuando ella me decía “Oye vamos por una vez a mi ambiente y te presento a unas amigas” “Pero son de tu gremio, cabrona” “También hay del tuyo, capullo”, era bastante reacio a que me llevara a bares de ambiente, pero una vez allí me arrepentí de no haber ido antes.

A ver, una chica hetero se ve de aquí a Lima. Rasgo número uno que le hace hetero: NO llevará una camisa de cuadros. Rasgo número dos: te mirará.

Si encontramos estas dos peculiaridades, en 7 minutos y 46 segundos la tenemos. Digo 7:46 porque es el tiempo medio que utilizo. Cronometrado. Ella se sorprenderá tanto de que seas de su gremio que ya de entrada le caerás bien, después de esto viene todo rodado. 

Aquí viene el truco de la tarjetita, del tonteo de “¡Anda! ¿Eres arquitecto?” “NO, arquitecto técnico” “¡Claro! ARQUITECTO” (Un día os hablaré del 95% de la gente que me conoce que se cree que soy arquitecto y ya he dejado por imposible explicarle nada de la nueva denominación) y del “¿Qué bebes?” “No sé qué con limón” “Va, vamos a hacer unos chupitos” y PATAPAM.  

Salir con mi amiga está muy bien, tenemos un pacto tácito en cuanto a mujeres. Yo fijo objetivo, me dice si para ella o para mí y si alguno de los dos triunfa a lo grande, tiene a su entera disposición las llaves del coche. Sea el coche de quién sea.

Y es que os conoceré, y seguro que pensáis que vaya chollo al día siguiente cuando ella te explica sus escarceos sexuales con otra mujer.  NO. Le gustarán las tías como a mí, pero no deja de ser una tía y esos temas se los guarda la muy guarra.

Una vez nos fijamos en dos chicas que iban con un chico. Las tías estaban muy bien, Laura parecía hetero y Carlota del gremio de mi amiga. El chico, Roberto, era del gremio también.  Nos hicimos muy amigos suyos, estuvimos toda la noche con ellos y al final pasó lo que pasó. 

Utilicé mis armas con Laura, pero me quedé de piedra cuando me dijo que quería probar con mi amiga. A lo que Roberto me dijo que le daba mucho morbo hacérselo conmigo. Cosa que me halagó, pero le dije que me había caído muy bien y  se equivocaba de tío. A todo esto, Carlota estaba siendo acosada por mi amiga constantemente, mientras que Carlota estaba intentando insinuarse a Laura porque se había enterado esa misma noche que no le importaría montárselo con una tía. “¡Pues vámonos los cinco juntos!” Se oía de fondo.

¿Os parecían complicadas las películas de los domingos por la tarde de Antena 3? Pues toma pentágono amoroso. Bien, la semana que viene os contaré como se lo montan dos tíos con tres tías en una cama de 90 de ancho.

No, no os asustéis que no pasó nada. Quedó la cosa en una noche divertida y en una resaca descomunal al día siguiente. De hecho, seguimos viéndonos con los tres. Mi amiga consiguió hacerse a Carlota, a Laura se le pasaron las ganas de probar cosas nuevas (cosa que a mí me ha ido de perlas),  y Roberto nos deleita cada noche con historias de sus novios.

lunes, 23 de abril de 2012

El maravilloso mundo de las carteras


Es verdad que los bolsos de las mujeres son como un baúl misterioso y que nunca sabes qué vas a encontrar ahí dentro. El bolso de la mujer es una broma en comparación a la cartera de un hombre. Sí, vosotros sabéis,  los que hacéis limpieza de vuestra cartera cada 6 meses o 6 años, que eso es como viajar en el tiempo sin rellenar el condensador de flujo de tu De Lorean.

Normalmente no solemos hacer esa limpieza de papeles de mierda, de tiquets y de tarjetas hasta que lo vemos esencialmente necesario o cuando te ves apurado en determinadas situaciones. El otro día en la cola del cine me di cuenta que debía hacer una limpieza en profundidad, ya que para que el taquillero me hiciera un descuento de dos tristes euros, le puse encima del mostrador todo lo que llevaba en la cartera porque no encontraba ni mi carnet de estudiante ni mi tarjeta fidelidad. A medida que iban apareciendo tiquets y papeles iba comentando su procedencia con mi compañera.  “Mira, ¿te acuerdas de la tía de las flores? Esto es lo que me costó la cena.” “¡Coño! Un metrobus de Madrid, estoy forrado.” “Mierda, tengo que comprar una T10…” “25€ gasolina super 95, atendido por Valeria. Gracias por su visita. ¡Increible! La de la gasolinera se llama Valeria.” “Un 2x1 para el zoo, la tarjeta Ikea Family…” A todo esto, cuando el taquillero empezaba a tener cara de tenéis-a-50-personas-detrás-haciendo-cola, apareció mi carnet. “¡Toma, mi carnet de estudiante!” Ahora espera que recoja todo esta mierda.

Me consuela saber que no soy el único desastre con mi cartera y que hay gente peor en el mundo. Volviendo a casa a las 6 de la mañana nos paran los Mossos con la excusa de que íbamos muy rápido por zona interurbana y que le enseñáramos nuestros carnets. Era mi amiga la que conducía y en vez de enseñarle el carnet de conducir va y le saca con toda la pachorra la tarjeta fidelidad del cine. “Señorita, ¿ha bebido usted?” “¡No! Bueno sí… pero hace rato ya agente.” “Es que le he pedido su DNI y me ha dado esto” “Perdone agente, que es la primera vez que me paran y estoy nerviosa” Yo pensaba que puta tarjeta fidelidad, aparece ahora, y el día del cine no apareció. Al final quedó en un aviso y nos dejaron marchar.

miércoles, 18 de abril de 2012

Un gin tonic en pantalones nuevos


A las dependientas del-montón-del-Bershka no les gusto. Muchas de ellas son muy feas, pero no les gusto. Llegué a esta conclusión yo solo una buena tarde.

No me preguntéis por qué, pero una vez fui a comprarme unos pantalones a un Bershka.  De hecho, tuve suerte y entré sin estar apuntado en ninguna lista VIP. El segurata no me puso pegas por mis zapatos ni por mi camiseta. Vaya musicón, menudo ambientazo que había en la puta tienda. El Space de Ibiza es Disney al lado de un Bershka a las 6 de la tarde.

No podía distraerme porque un tío no debe distraerse en una tienda, es algo genético, y fui directo a por unos pantalones al probador y a caja. Ya mientras me los estaba probando la boca y el cuerpo me pedía algo que me resultaba familiar. Coño. O sea, coño no me pedían, eso es una expresión. ¡Joder! ¡Me pedían alcohol! Es ahí cuando descubrí que mi cuerpo no entiende de horarios y lo que quería era un puto gin tonic. Con un Bombay me conformaba.

Pensé que como futuro blogger  debía de hacerlo para poder morir tranquilo, y ahí que iba yo a caja con mis pantalones y una frase preparada.

La dependienta de caja, con cara de rancia, cogió mis pantalones. Les quitó la alarma y al pasarlo por debajo del lector apareció el precio en pantalla.

“¿Sólo esto?”
“Y un gin tonic, por favor.”

Es ahí cuando me sentí el más guay del mundo por pedir un gin tonic en un Bershka, me sentía el amo. Pero me duró poco. Se ve que su cara de rancia podía mejorarla y poner aún más cara de rancia-mal-follá, ni me miró y se limitó a decir “19,90”.

Conclusión de la jornada: las dependientas del Bershka están hasta la polla de que les pidan cubatas en caja. 

domingo, 8 de abril de 2012

La dependienta del culo perfecto


Una de las aficiones de las mujeres es ir de compras. Llámale ir de compras o ir a mirar. Da igual. Viene siendo lo mismo porque la tarde te la echan. Diseñé un método para saber cuándo van realmente a comprar ropa o “sólo” a mirar. Diseñé este método porque dependiendo a lo que se vaya debes ir preparado como hombre y ser rápido de reflejos. El método es tan sencillo como fijarse si dicen lo de “es que no tengo nada que ponerme para el viernes”. Esta frase es el pistoletazo de salida a un sinfín de tiendas, de tocar ropa (porque TOCAN toda la ropa, como si no supieran de la existencia del tejido), de mirar, de marear a las dependientas… Porque tío, hoy SÍ que va a comprar.

El tema de las dependientas me fascina, los que sois de Barcelona, ¿habéis entrado en el Stradivarius de Passeig de Gràcia? Voy a repetir la pregunta para que se entienda. ¿Vosotros, TÍOS, habéis entrado en el PARAISO de dependientas HIPER-BUENORRAS?
EXACTO, amigo, si no lo has hecho aún, obliga a tu novia a que te lleve de compras por ahí (que se meta en el probador a probarse ropa) y me entenderás.

Este es uno de los  motivos de las compras con la compañía de los novios. Nos ponen a prueba. Es más, un novio, en una tienda de ropa se ve. Se nota, lo lleva escrito en la cara que es un novio y que está hasta los huevos de entrar en tiendas. Se diferencian por llevar en un brazo el abrigo de la novia y en la otra mano el bolso.  Pero no como quien lleva unas bolsas del Mercadona, NO. El bolso de la novia se lleva como con asco, alejado del cuerpo como queriendo decir “Eh, no es mío, es de mi novia”. A todo esto súmale la frasecita que le suelta la chica “No mires tanto a la dependienta, que te he visto”. Una vez vi esta situación y estuve a punto de interrumpir la conversación, salvar al pobre chico y decirle a la novia “Tía, has sido tú quién le ha traído al PARAISO de dependientas HIPER-BUENORRAS, un poco de compasión”.

Una vez que consigues superar la primera prueba y no te fijas en el pedazo de culo apretadito que tiene la dependienta que dobla camisetas, viene la siguiente prueba. Esto es como el Gran Prix, pero sin vaquilla ni Ramón García. El segundo reto consiste en saber mentir. Es decir, llegará el momento en que te dirá “¿Crees que esto me pega con la camisa marrón que me compré el otro día?”  Ahí está el problema. Que los hombres no recordamos ni lo que hemos comido. Entonces es imposible que nos acordemos de su camisa marrón nueva. Así que amigos, la respuesta clave y universal para este tipo de pregunta es “Un tono más oscuro le iría mejor”. ¡Y quedas como el mejor novio del mundo!

La tercera prueba de la tarde viene en los probadores.  Tienes que sacar tu sentido de la orientación de lo más profundo y a las órdenes de “Tráeme estos pantalones en una talla menos” debes desenvolverte con soltura por la tienda e ir exactamente a buscar ESE modelo en ESA talla. Ocasión perfecta para fijarte en el culazo de la dependienta que dobla camisetas sin miedo a ser descubierto. Y ahí te encuentras tú, al otro lado de la cortina, después de haber ido tres veces a cambiar la talla de dos pantalones y una camisa porque la tía no tiene nada con que vestirse para el viernes.  

Ya queda menos, es hora de pagar y tu novia llega con UNA prenda a la caja. “¿Y las otras cuatro?”Ah, no, las he ido dejando por el camino porque no me convencían” Es increíble la habilidad que tienen las mujeres para irse desprendiendo de ropa en una tienda sin que te des cuenta. 

Resumen de Stradivarius: 1 hora 13 minutos, sales con la tienda memorizada en tu cabeza como si de un plano de ciudad se tratara de las veces que te la has pateado,  la dependienta del culazo sigue doblando camisetas y tu novia se ha comprado UNA triste camiseta de 9,95€.

lunes, 2 de abril de 2012

Así no


Son muchas las maneras de ligar. De hecho, las personas se pueden dividir en dos grupos: los que saben y los que no tienen ni puta idea. Los del segundo grupo me gusta llamarlos los subnormales. Pobres.  

Aprovecho este post para explicar dos situaciones reales. El primer caso ocurrió en una discoteca. ¿Quién no ha ligado nunca en una discoteca? Pues este no.

Paca se encontraba bailando tranquilamente cuando le aparece de la nada un tío Mujeres y Hombres y Viceversa. Ella se esperaba cualquier cosa y estaba preparada para reírse en su cara a la primera “palabra” que soltara. “Hola, eres muy guapa, trabajo en la Caixa, ¿me acompañas al baño?” SUBNORMAL. Subnormales everywhere. ¿Pero como tienes la desfachatez de decir que trabajas en un banco con los tiempos que corren? No te pienses que los que trabajan en la Caixa ponen cachondas a las tías. Es más, creo que no ponen cachondo a nadie. Tienen cara de NADA. Cara de Montilla (ese hombre no tenía cara de nada). Son las personas más insulsas del mundo, y tú porque tengas un poquito de bíceps no vas a ser menos. SOSO.

El segundo caso nos lleva a la magia de Internet  y sus maravillosas aplicaciones como el correo electrónico. Antonia un buen día recibió este mail de alguien que no sabía quién era:

“Hola!

Eres agencia o particular?? Perdona la pregunta, pero con eso de internet no sabe donde empieza lo real y autentico de lo falso.

Bueno me voy a arriesgar y te cuento sobre mi y si quieres me escribes. Gracias por tu atención.

Soy hombre de 41 años, Director General de pequeña empresa con 20 trabajadores, 182 cm y 72 Kg. Atento, cariñoso, sensible, educado, culto, sano, deportista, empático, romántico y todo un caballero. Hasta aquí quizás el principe azul, pero ahora le cuento lo que a primera vista no es tan bueno: Mi mujer murió hace 2 años. Estuvimos felizmente casados durante 15 años. Tengo dos hijas de 10 y 11 años. No tengo tiempo de salir por la noche a conocer a una mujer. Lo más importante son mis hijas, su cuidado, mi amor y atención hacia ellas, pero quiero encontrar otra vez la mujer de mi vida y compartir todo lo bueno de la vida con esa mujer hasta el fin de nuestras vidas. Y proteger y dar todo a mi nueva esposa.

Le propongo a usted que nos conozcamos. Le invito a un café. Hablamos y si quiere usted quedamos otro dia y si no le apetece no le voy a molestar más. Y así nos vamos conociendo poco a poco.

No quiero sexo rápido, fácil y vacio. Para mi el sexo es el final de un proceso de conocimiento entre dos personas. Pero primero es el conocerse, el compartir, el saber sobre el otro, haber salido a comer en restaurante dos o tres veces, haber echo algo de deporte juntos, haber ido al cine un par de veces, .... y al final de todo este tiempo de conocer a la otra persona, un dia coges la mano de la mujer a te gusta, sale un beso suave y dulce en los labios, y otro dia se comparten caricias, y al final de todo eso se puede compartir lo más íntimo y bonito y fusionar los 2 cuerpos y las dos almas en uno solo.

Para probar no perdemos nada, no? Solo 10 minutos de un café. Y podemos ganar mucho: Una amistad y quizás en un futuro una gran historia de amor. Eso usted y yo lo vamos a decidir.

Si quiere escuchar mi voz, va a comprender hablando conmigo que soy buena persona y que mis intenciones son buenas. Puede llamarme al 6--.---.---. Gracias y perdone si la he molestado.
 
Carles”

 Carles, campeón, un par de cositas:

1.       Qué agencia ni qué particular ni qué coño. Es la peor manera de entrar a alguien que he visto en la vida.
2.       “Gracias por tu atención”. ¿Qué coño eres? ¿El 1004?
3.       El truco del viudo pobrecito es tan de los 90’… No puedes dar esta primera impresión.
4.       ¡No llames de usted! Estás quedando mal por momentos Carles.
5.       ¿¿No quieres sexo rápido?? ¿Quién coño no quiere sexo rápido, fácil y vacío? Y no me refiero al sexo que te acaban diciendo ¿YA? No, no. Ya me entendéis. La vida debería ser una orgía de todos con todos y viva la Pepa.
6.       La historia esta de la mano, el beso suave y los cuerpos que se fusionan, me hace vomitar un arcoíris de colorines con corazones y T.K.M. como tropezones.
7.       Madre mía, y le das tu número de teléfono (que muy sutilmente he escondido para mantenerte en el anonimato) por si quiere escuchar tu voz. ¡NADIE querrá escuchar tu voz!
8.       Conclusión: Si un tío te dice que tiene buenas intenciones, no las tiene.

El refrán dice: alguien que no bebe no puede ser buena persona. Bien, a mi me gusta ampliar el refrán y decir que alguien que escribe “dia” sin acento y “echo un deporte” sin hache no puede ser buena persona. Seguro que tiene abierto el perfil de facebook y en la primera cita te presenta a sus hijos y a sus padres. Además, seguro que te hace llamadas perdidas, te envía flores a casa el día de San Valentín y es un pajillero.

¡Así NO se folla! 

domingo, 25 de marzo de 2012

El cachondismo


Uno puede ir caliente de varias maneras. De hecho hay diferentes grados de cachondismo. La escala en el mercado abarca desde el grado 0, que son esos momentos en los que no te tirarías absolutamente nada, y el grado 10 que significa que te follarías hasta a esa tía que parece que mira raro, pero en realidad es bizca y tiene mugre entre las uñas.

Digamos que por defecto, al ser hombre, llevo incorporado el grado 8,5 en la escala de cachondismo. Siempre. Y diréis “Este tío va muy caliente”. Pues sí. Pero yo, y todos los hombres del mundo. Venga va, en serio, vosotras mujeres ¿os creéis que un hombre no piensa en sexo? Evidentemente que todos pensamos en eso.  Si no, de que iban a poner en los informativos la gran noticia de que Victoria’s Secret ha sacado nueva temporada, o que en la contraportada del As salga una tía en pelotas. Tengo una teoría, y es que los hombres nos podemos dividir en dos grupos (me encanta dividir en grupos a la gente): los que se tirarían a Sara Carbonero y los que no.  Os voy a ser sinceros y confieso que yo pertenezco al segundo grupo. Lo siento, pero ver como sus ojos se acercan cada vez más a sus orejas no me pone nada. 

No todo es culpa nuestra. Que pensemos tanto en el sexo también es culpa de las mujeres. La historia es la siguiente: tenía esa “amiga” que hacía muchísimo tiempo que no la veía y de repente un día PURURUP!, un WhatsApp de ella diciéndome de quedar para tomar unas cervezas. Perdona “amiga” pero al leer tu proposición lo que pienso es “me-la-fo”, pletórico de alegría le comento a mi colega por otro WhatsApp “Tío, tío, que Eustaquia quiere salami” “j aja ja, eres un vividor follador, cabrón” a lo que Eustaquia me escribe para ver dónde quedamos (se abre su ventana), y yo que quería contestar a mi colega le escribo a Eustaquia “Sí, esta noche me la fo como un campeón ahí PIMPAM all night long, ya verás, mañana tendré agujetas hasta en la lengua”. No había excusa que decirle, así que al ver mi garrafal error le puse acto seguido “¿Sí o no?”.  “jajaja” me contestó, que para quien no lo entienda, en idioma mujer quiere decir “y una mierda, capullo”.  

Este es un punto negativo de ir en un 8,5 de la escala del cachondismo, que a veces te nubla el juicio.

domingo, 18 de marzo de 2012

Reivindicación para los habladores


Los hay con manías tontas a la hora de acostarse con alguien. Hay quien no se quita los calcetines y hay quien no para de hablar. Bien, yo soy del segundo grupo. Tengo una extraña habilidad para poder hablarte de lo que sea mientras estoy dándolo todo.

Lo malo es que no todas lo entienden. Las mujeres se dividen en dos grupos: Las que no te sigue la conversación en la cama y las que sí.

Las del primer grupo te tapan la boca con la mano y acabas diciendo algo como “Pueshg nogh teef vafs a creeegh lo que me dishof mi panaderaff”. Este grupo de mujeres no es de fiar. Alguien que no te deje explicarte, comunicarte, intercambiar información y/o expresarte y que encima no se quite los calcetines para meterse en la cama no es de fiar. Es tan simple como eso. De hecho están rozando la ilegalidad y el crimen organizado. Si os fijáis en las comisarias, en el cartel de los de ETA más buscados, todos tienen cara de no quitarse los calcetines a la hora de follar y de no dejarte hablar.

Luego está el segundo grupo, que me encanta porque es donde más lazos creas en la relación. Follar hablando. Pero no hablar de “Oh que buena estas, como me pones”. No, no. Hablar de cosas cotidianas, del día a día. Pueden surgir conversaciones memorables como:

Oye, ¿solucionaste eso de la matricula? BUAH”
Sí, ahora estoy preocupada porque no sé si podré con tantos créditos JODER”
Tranquila, tu puedes con eso y más. Por cierto, mañana tengo que ir a pasar la ITV, ¿me acompañas? DIOS DIOS”
No puedo, tengo que acompañar a mi hermano a no sé que del médico. BUFFF JODERR”
Bueno, te tengo que explicar lo de mi panadera, cada día está más loca. Creo que me mete algo en las de cuarto. AAAGGH BUFFF”

Sí. Como habréis adivinado los BUFFF son la culminación de un señor polvo. Es curioso pero esto implica que en momentos normales haya silencios incómodos. Claro, como ya nos hemos puesto al día mientras hacíamos otras cosas, es normal que el tema de conversación en el coche sea “El maravilloso mundo de la meteorología”.  Es la única pega que le encuentro al grupo de gente que folla y habla, por lo demás es genial. Probarlo. 

lunes, 12 de marzo de 2012

Las baja-nabos


Hay frases que una mujer nunca debería decir. Son frases baja-nabos como me gusta llamarlas. Frases que deberían ser un tabú universal. A lo largo de los años he visto de todo, he hecho un recopilatorio y quiero compartir con vosotros las barbaridades que me han llegado a decir:

No tengo saldo:
¿No tienes saldo? Yo no tengo 15 años. Se ve que aún existe el saldo.

¿Me das tu Messenger?:
Mess… en… ¿qué? Dime al menos que tu nickname no es “mOOrEnikah rEshulona69”.

¿Viste anoche “El Barco”?:
Debería estar muy drogado para tragarme semejante mierda. Por cierto, a la que no voy a ver más va a ser a ti.

HLA KTL? (DM en Twitter)
Unfollow, Report, BLOCK.

No quiero que bajes a comerme el potorro y no creo que te haga gracia saber lo que me pasa:
¿Por dónde queda la salida de emergencia?

Soy vegetariana y no sé cómo te puede gustar el jamón:
Luego te digo si eres vegetariana de verdad.

¿Friends? ¿De verdad te gusta eso?:
(FRENAZO) Baja de mi coche. Baja. He dicho que bajes.

Me encanta Pitbull:
Yo es que vivo con el miedo de que me pregunte “Ya tú sabe” y yo no sepa. Así que uno, do, tre, cuatro, baja de mi coche YA.

No me haces ninguna perdida, ¿te pasa algo?:
Hacer perdidas es muy de los 90’, sólo wasapeo.

¿Qué es un gin tonic?
En serio, es como preguntar a qué sabe el yogur de fresa. Me vas a durar un polvo y medio.

Me encantan las películas de Mario Casas:
Mierda, mi tema estrella para esta noche eran las pelis de Tarantino. Aún estoy a tiempo de decirle que es tonta del culo, fea, que tiene un gusto de mierda y que me encuentro mal. Bueno, lo último no hará falta.

Mi ex tenía un coche mejor:
Sí bonita, tu ex y el 99% de este país tiene un coche mejor que el mío. Como norma general, los ex deben ser un tema intratable la primera cita, así que te aguante él.

Explícame el fuera de juego:
Podremos repetir cientos de veces que el fuera de juego se produce cuando el jugador se encuentra más adelantado que todos los jugadores oponentes menos uno (que suele ser el portero contrario),  pero en la tercera palabra ya se me ha bajado todo.

Debes hacerte Tuenti, es mucho mejor que el Facebook y el Twitter ese:
BAJA ahora MISMO de MI COCHE. ¡BAJA CHONI DE MIERDA!

martes, 6 de marzo de 2012

Mis caras de gilipollas


Hay situaciones (en la vida de un hombre), que son dignas de la mejor cara de gilipollas que existe. Este tipo de cara es reconocible perfectamente cuando te encuentras ante estas situaciones:

Dependienta fantasma 
Disculpa, ¿tienes esta camisa en negro?” “No trabajo aquí” Cara de gilipollas inmediata. Aún así, su ropa no parecía decir lo contrario.

El moco traidor
Hay cosas que cuestan mucho decir. “Te estoy poniendo los cuernos” podría ser una de las frases que más cuesta decir, o “He matado a toda tu familia” sería otra, pero tengo una que las supera: “Perdona, tienes un moco”. Y es que estamos hablando con ella y los ojos inconscientemente te bajan tres centímetros a la nariz para ver si sigue ahí. 

Ahora, la cara de gilipollas total que se te queda, es cuando llegas a casa de una cita (de toda la tarde y noche) y descubres en el espejo del ascensor que eres TÚ quien tiene el moco. Grandioso momento vivido entre el entresuelo y el primero y subiendo para casa.

Ortodoncia no tan perfecta 
Otra de las frases más difíciles de decir es sin duda alguna: “Tienes un poco de lechuga ahí, en el diente”. Aún así no es muy traidora la lechuga, el más traidor de los alimentos para propiciar hacer el primo durante toda una cena es, claramente, el orégano. Muerte al orégano. Consejo: ir periódicamente al baño durante la cena para comprobar tu dentadura. Hacerlo, que yo tengo la manía de ir al final de la cita y darte cuenta después de dos horas de cena que has hecho el completo gilipollas.

Pregunta lo que quieras, menos esto 
Mujeres del mundo, tenéis libertad para preguntar lo que os salga del potorro después de un polvo porque los hombres nos quedamos exhaustos y anestesiados, y gracias a esto lo contestamos todo. Lo ÚNICO que no podéis preguntar es: “¿YA?” con cara de pena. La mejor respuesta que os podemos dar a esta pregunta es poner cara de gilipollas.

Hortalizas no, gracias 
La mayor cara de gilipollas que se te puede quedar es cuando te encuentras en medio del asunto, dándolo todo (o eso crees) y ella con toda la pachorra va y dice “¿Probamos cosas nuevas?” El movimiento especial Sullivan no le está gustando. UY… Cuando una mujer te dice de probar cosas nuevas, y dependiendo de quién sea, ¡huye! Pero como soy muy abierto la reté: “¿A si? ¿Qué cosas?” “Ve a la cocina y trae un pepino de encima del mármol”. Mi cara cambió de total-fucker a gilipollas absoluto.

Llegué a la cocina rápido para no enfriar la cosa y aquellos tamaños de pepinos eran descomunales “Mierda, mierda, mierda”. Nunca me hubiera imaginado estar en la cocina de esta tía en pelotas escogiendo pepinos. Después de pensar en la chorrada del día, seguí con mi “Mierda, mierda, mierda” Y pensaba: “Si le llevo este me sustituirá por una puta hortaliza, Sullivan, coge el más pequeño”.

Cogí el más pequeño, pero aún así el tamaño era monumental. “¡ME ENFRÍOOO!” Gritaba ella desde la habitación. “Pues una ensalada de pepino fresca” Le contesté inconscientemente. “¿QUEEE?” Mierda, me había oído. “Nada, nada, que ya voy”. Por el amor de dios debía concentrarme y dejar de pensar en gilipolleces.

Ni Pedro Almodóvar hubiera imaginado la escena de un tío como yo, en pelotas por una casa desconocida, en aquel pasillo largo (interminable) y con un pepino en la mano.

Lo habrás lavado, ¿no?” Me preguntó ansiosa. “Mierda, mierda, mierda”. Claro, estaba yo como para pensar en lavar. Volví a recorrer el pasillo, llegué a la cocina, lo lavé y volví otra vez. “Uy, pero está un poco frío, ve a calentarlo al microondas porfa…” En aquel momento me sentí como un Telepizza pero de pepinos. Telepepino. Su pedido a tiempo, rico y caliente. Evidentemente me negué a volver a la cocina y le dije que ya lo calentaría ella.

Nunca utilicéis hortalizas para guarrear. Luego puedes estar comiendo ensalada y acordarte que no tiraste a la basura el puto pepino. Es entonces cuando aparece la CARA DE GILIPOLLAS SUPREMA.